lunes, 30 de junio de 2008
El lector desordenado
Escrito por Rayuela a las 19:28 2 comentarios
sábado, 28 de junio de 2008
El sentimiento de lo fantástico, por Julio Cortázar

Escrito por Rayuela a las 21:27 3 comentarios
viernes, 27 de junio de 2008
Algunas de mis cosmicómicas oscuras
El final del domingo.
La compañía teórica, sin sustancia, sin tiempo relevante.
Recordar un sueño feliz y darme cuenta de que se quedó ahí, en esa semi-conciencia falsa.
La tristeza sin porqué, la angustia que salta y no tiene nombre.
A veces, el vértigo que da el paso del tiempo.
Darse cuenta de que no te escuchan, pero lo intentan disimular.
Escrito por Rayuela a las 10:42 3 comentarios
lunes, 23 de junio de 2008
Bendito Index...
- Todas las obras y escritos de un autor prohibido
- Libros específicos de un autor prohibido
- Escritos específicos de un autor incierto
Escrito por Rayuela a las 10:24 2 comentarios
domingo, 22 de junio de 2008
sábado, 21 de junio de 2008
Aquellos libros como losas...
Escrito por Rayuela a las 10:15 3 comentarios
viernes, 20 de junio de 2008
El grito silencioso, Kenzaburo Oé
El grito silencioso
(Mannen gannen futtoboru)
Kenzaburo Oé
Anagrama
Panorama de narrativas
ISBN: 978-84-339-0675-5
352 páginas
"La historia de dos hermanos, Mitsusaburo –«Mitsu»– y Takashi –«Taka»–, que viajan a la isla de Shikoku, persiguiendo las trazas de un antepasado que había capitaneado una revuelta campesina; para emularlo, Taka lleva a los muchachos del equipo de fútbol que dirige a rebelarse contra «el emperador del supermercado». En esa cínica degradación del ideal se esconde una de las claves de esta historia terrible. Las otras pueden hallarse en el ojo ciego de Mitsu; en la decadencia a la que se abandona su esposa tras el nacimiento de su hijo retrasado; en la violencia sorda y constante que atraviesa toda la narración, como un auténtico «grito silencioso». Verdaderamente prodigioso en su capacidad de anudar mito e historia, irritación y ternura, anécdota y parábola, para señalar en un gesto casi desinteresado la profundidad de la locura que se abre bajo las existencias aparentemente «normales», Kenzaburo Oé ha sido comparado por esta novela con Céline y Genet y, por supuesto, con Dostoievski." (Anagrama)
Escrito por Rayuela a las 20:13 2 comentarios
jueves, 19 de junio de 2008
¿Qué leen los niños?

Escrito por Rayuela a las 18:32 2 comentarios
miércoles, 18 de junio de 2008
Sobre el arte de un escritor, por Eduardo Galeano

Escrito por Rayuela a las 19:06 5 comentarios
martes, 17 de junio de 2008
¿A qué velocidad lees?
- menos de 100 ppm para memorización
- entre 100 y 200 ppm para aprendizaje
- entre 200 y 400 ppm para una lectura de compresión
- entre 400 y 700 ppm, lectura veloz informativa
- más de 700 ppm, lectura veloz de exploración
Las técnicas de lectura veloz comenzaron a desarrollarse a comienzos del siglo XX, ante el aumento considerable de la información escrita.
Escrito por Rayuela a las 20:01 4 comentarios
lunes, 16 de junio de 2008
Obabakoak, Bernardo Atxaga

Escrito por Rayuela a las 20:23 0 comentarios
domingo, 15 de junio de 2008
El Oulipo
¿Oulipo? ¿Qué es esto? ¿Qué es eso? ¿Qué es OU? ¿Qué es LI? ¿Qué es PO?OU es Taller (Ouvrier) o atelier. ¿Para fabricar qué?LI. LI es Literatura, lo que leemos y tachamos. ¿Qué tipo de LI? LIPO.PO significa potencial. Literatura en cantidad ilimitada, potencialmente producible hasta el fin de los tiempos, en cantidades enormes, infinitas para todo fin práctico.(…)¿Y qué es un autor oulipiano? Es una rata que construye ella misma el laberinto del cual se propone salir. ¿Un laberinto de qué? De palabras, sonidos, frases, párrafos, capítulos, bibliotecas, prosa, poesía y todo eso.Marcel Benabou y Jacques Roubaud
-Emir: utilización de pares de palabras que son palídromos entre sí.
-Baobab: obligación de usar dos sílabas prefijadas en el mismo verso de un poema.
Reunión del Oulipo en Boulogne en 1975
Escrito por Rayuela a las 12:28 0 comentarios
sábado, 14 de junio de 2008
80 aniversario del nacimiento del Che
Yo tuve un hermano.No nos vimos nuncapero no importaba.Yo tuve un hermanoque iba por los montesmientras yo dormía.Lo quise a mi modole tomé su vozlibre como el agua,caminé de a ratoscerca de su sombra.No nos vimos nuncapero no importaba,mi hermano despiertomientras yo dormía,mi hermano mostrándomedetrás de la nochesu estrella elegida.No sé escribir cuando algo me duele tanto (...). La verdad es que la escritura, hoy y frente a esto, me parece la más banal de las artes, una especie de refugio, de disimulo casi, la sustitución de lo insustituible. El Che ha muerto y a mí no me queda más que el silencio, hasta quién sabe cuándo.Julio CortázarCarta a Adelaida y Roberto Fernández Retamar29 de octubre de 1967
Escrito por Rayuela a las 10:27 0 comentarios
viernes, 13 de junio de 2008
Casas de papel
Escrito por Rayuela a las 14:54 2 comentarios
jueves, 12 de junio de 2008
Lorem ipsum: ¿de dónde viene?
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.
Escrito por Rayuela a las 14:45 2 comentarios
miércoles, 11 de junio de 2008
Los que me hicieron llorar
El principito, de Saint-Exupéry. Probablemente fue el primero y estoy segura de que, si lo retomo, vuelvo a caer. Me imagino esa soledad junto al baobab, esa inocencia...
Olvidado rey Gudú, de Ana María Matute. Qué agonía llegar al final de este libro -bajo el peso de una enorme primera edición- con el corazón en un puño. Se veía venir, pero no se pudo luchar contra la tristeza. El racimito de uvas...
Rayuela, de Julio Cortázar. Con el capítulo 20 ya se me aflojan los ojos, pero con el 32, sean cuantas sean las veces que lo lea, sea el audio del propio Julio, va más allá de mis fuerzas. "...nariz de azúcar, arbolito, caballito de juguete... "
El dios de las pequeñas cosas, de Arundathi Roy. Un libro dulce, tierno y, al mismo tiempo, cruel. No recuerdo con exactitud qué fragmento, qué frases, pero sí una sensación general de querer abrazar y salvar a esos personajes tan maltratados por el tiempo.
El libro del desasosiego, de Fernando Pessoa. El título ya lo indica: una lectura desasosegante, que angustia sobre todo por tratarse de un diario personal. Recuerdo, hace muchos años, la congoja y, también, la belleza infinita de lo que en él se narra.
La hora de la estrella, de Clarice Lispector. Mi primer acercamiento a la autora y me conquistó por completo. Es imposible describir la dulzura con la que está escrito este libro, las emociones tan puras, tan recién nacidas que refleja.
Escrito por Rayuela a las 19:55 1 comentarios
martes, 10 de junio de 2008
Los que me hicieron reír

Cuentos de Roberto Fontanarrosa. Lo comenté hace poco y lo repito: gran descubrimiento tardío. Realmente hacía tiempo que no encontraba un humor tan inesperado, tan variado en un mismo autor, tan desopilante en idea y en lenguaje.
Juegos de la edad tardía, de Luis Landero. Uno de los grandes de la actual literatura española, lástima de su escasa producción. Me costó el arranque casi hasta el abandono, pero de repente se abrió camino y caigo me caigo de la silla durante su lectura. La historia tiene el sello personal de Landero -y por ser la primera, sorprende más-: parte del lado más gris y aburrido para construir una aventura que se engrandece a base de ilusiones. Landero crea un personaje que, a su vez, crea un personaje de sí mismo, para ser otro, para ser "alguien". Y la bola de la ilusión y la mentira va creciendo y arrastrando a los demás tras su paso. Uno de los libros que más he disfrutado y que más he agradecido descubrir.
Un tal Lucas, de un tal Julio Cortázar. Junto con los Cronopios, es el libro que más me ha arrancado la sonrisa, y eso teniendo en cuenta que todos los de Cortázar lo hacen, a medias con la dosis de tristeza. Lucas piensa, Lucas hace, Lucas es, Lucas quizás. Un inmenso ovillo del que sale de todo.
Ciberiada, de Stanislav Lem. Leo poca ciencia-ficción y me sorprendió descubrirme riendo con ella. Unos cuentos realmente deliciosos. Siempre agradeceré tu infinita recomendación, me costó pero al fin, caí yo también.
Si una noche de invierno un viajero... y Cosmicómicas, de Italo Calvino. En realidad, también El caballero inexistente, El "baroncito"..., pero destaco esas dos obras sobre las demás. La primera por su carácter lúdico (o más estrictamente "combinatorio"), por ser los libros dentro del libro, todos distintos, ninguno terminado. La segunda por la tremenda originalidad de ese mundo inaprensible con el que, a pesar de no estar definido, lograr conectar. A veces se vuelven oscuras y es difícil penetrar en ellas, pero el humor y la ternura finalmente llegan.
Junto a estos, algunos pocos más. No son muchos los libros que me hacen reír, reír de verdad, se entiende. Encuentro poco humor literario e inteligente, y lo que en muchas ocasiones se vende con la garantía universal de la risa a mí no han logrado moverme un pelo, más bien lo contrario. Así que los pocos que son los valoro con alegría, los recuerdo y los releo.
El que quiera, que recomiende.
Escrito por Rayuela a las 10:37 2 comentarios
lunes, 9 de junio de 2008
Orlando, Virginia Woolf

Fue mi primer acercamiento a la autora, por el sencillo motivo de que era la única obra suya que había en casa. La devoré en un par de días y me encantó. Algo debo decir y es que, habiendo concluido su lectura, escribí que intuía que sería una novela muy diferente al resto de lo escrito por Woolf; ahora que he leído La Señora Dalloway y Al faro, lo confirmo y desarrollo.
Quizás lo más característico de estas dos obras que menciono es la ya tan citada "corriente de pensamiento"; tanto en una novela como en la otra, es lo que impera dentro del estilo literario: un flujo constante de visiones, reflexiones, sentimientos, apreciaciones sobre los personajes desde diversas miradas, hasta el punto de que, a veces, resulta un tanto difícil despejar la identidad del que habla en un determinado momento. Desde esta perspectiva, que encuentro interesantísima, me resultó mucho más "bella" y rica La señora Dalloway; de hecho Al faro no me termina de gustar. Se lee, sí; se lee bien, pero a mitad de novela ya la encontraba un tanto cansina. Quizás el motivo -se me ocurre así de repente- es que habiendo leído primero a Dalloway, Al faro me resulta en cierto modo repetitiva.
Pero bueno, este post versa sobre Orlando... Esta novela carece de esa corriente de pensamiento, en ningún momento encontramos el estilo común a esas otras obras; incluso puede parecer escrita por otra mano, en cuanto a forma. Se lee de manera más clara, más directa, por decirlo vulgarmente, más "lineal"; carece del remolino de voces diversas. Pero en absoluto Woolf abandona sus reflexiones, su apelación al sentimiento, su atención en pequeños detalles. Lo que ocurre es que todo esto, aquí, se ve desde otro prisma.
La novela está redactada a modo de biografía, narrando la vida de esta mujer/este hombre a lo largo de cinco siglos. Los abundantes destellos de humor me parecieron ingeniosos, divertidos, más que agradables; y sí, se vislumbra un trasfondo feminista (de momento en casi todo lo que he leído de Woolf existe) al analizar y contraponer comportamientos de hombres y mujeres. Pero, debo matizar, no es un feminismo -al menos en mi opinión- "fanatizante" ni exarcebado; es crítico.
Quizás lo que más me ha llamado la atención en Orlando es su reflejo del paso del tiempo. En concreto, al comienzo del capítulo quinto, en donde Orlando entra al siglo XIX. Interesante por las breves pinceladas que vierte sobre cada nueva época, que bastan para bosquejar un perfil preciso; e interesante, a la vez, por lo casi imperceptible de ese transcurso.
Coincido con la apreciación de Borges al decir que se trata de una novela en la que «colaboran la magia, la amargura y la felicidad»; confieso que el realismo mágico en la literatura me atrapa y me enamora, y es el toque que tiene Orlando que me causa placer. Es posible que carezca de la profundidad de otras de sus obras pero también considero que si el lector se acerca a Orlando debe despojarse de demás comentarios sobre Virginia Woolf, porque no encontrará a la Virginia de las novelas arriba mencionadas. Quizás tampoco yo diría que es una novela "maravillosa", pero desde luego me resultó mucho más que "interesante".
Escrito por Rayuela a las 19:18 2 comentarios
sábado, 7 de junio de 2008
Con un libro...
Escrito por Rayuela a las 20:27 2 comentarios
viernes, 6 de junio de 2008
Algunas de mis cosmicómicas luminosas

Escrito por Rayuela a las 19:57 0 comentarios
jueves, 5 de junio de 2008
El placer del libro
Ante un libro de segunda mano, imaginar a su anterior propietario y los motivos o circunstancias por los que ahora es mío.
Encontrar/descubrir aquel libro ansiado tanto tiempo en mitad de un mercadillo o librería de viejo. El saber que ha sido la suerte, la casualidad o el destino de hallar sólo uno entre cientos.
Comprar, por fin, ese título tan deseado. Reluce el interior de la bolsa de plástico. Apresuro rítmicamente mis pasos por la calle y sonrío ante la multitud desconocida incapaz de compartir mi alegría.
Iniciar una nueva lectura en el asiento del tren. Libro escogido con minuciosidad para la ocasión, quizás reservado para entonces, contenedor de mis esperanzas literarias. El libro y yo tan unidos entre el vacío y la gente.
La dulce y fiel compañía, la seguridad guardada en el bolso o el bolsillo, del libro en lugares de espera y soledad. En el cine o el teatro, en los viajes, los recreos y descansos, las horas muertas que reviven, el paseo voluntariamente en solitario. Los demás no lo saben -yo sonrío, traviesa- pero no estoy sola sino en la mejor de las compañías: la cálida y amiga, la secreta y juguetona, la deleitosa. La lectura.
La calmada sensación de la confianza, el cariño y la complicidad de contemplar mi biblioteca. Paso mis ojos por los lomos y recuerdo el momento en qué los traje, de dónde, con qué ilusión, fruto de la búsqueda o la suerte, cuándo los leí o por qué están aún en espera. Siento las estanterías repletas de palabras en uniones mágicas que las vuelven nuevas, se deslizan personajes con vidas completas o tan abiertas a mi imaginación que los conozco más que a mis amigos reales. Pesan en los estantes países y ciudades, barrios y rincones inventados. El número de los siglos y el nombre de otros mundos. Todo eso ven mis ojos en los lomos de colores, nuevos, viejos, desgastados. Siempre vivos.
Escrito por Rayuela a las 19:33 0 comentarios
Cómo nace un texto, por J. L. Borges

Escrito por Rayuela a las 18:52 0 comentarios
miércoles, 4 de junio de 2008
Cartas I, Julio Cortázar
Cartas 1937-1963
Julio Cortázar
Alfaguara
ISBN: 978-84-204-5140-4
678 páginas
Odio las cartas «literarias», cuidadosamente preparadas, copiadas y vueltas a copiar; yo me siento a la máquina y dejo correr el vasto río de los pensamientos y los afectos.
Hacía tiempo que ansiaba sumergirme en la lectura de las cartas de Cortázar; era el postre perfecto tras gran parte de sus obras: acercarme a él no a través de su invención literaria sino de su día a día, de su vida cotidiana. A pesar de mi admiración, de todo lo que he sentido y continuaré sintiendo al leer sus páginas, nunca hubiera imaginado encontrar tanto y tan profundo en estas cartas.
El primer volumen comienza en 1937 y concluye en diciembre de 1963, a tan sólo unos meses de la publicación de Rayuela (el tomo II abarca desde 1964 a 1968, y el III de 1969 al 1983, un año antes de su muerte). Los destinatarios son diversos, algunos puntuales, otros familiares a lo largo de los años: amigos, escritores, editores, etc. Es impresionante la sensibilidad, la sencillez, la humanidad que desprenden todas y cada una de estas letras, incluso aquéllas de tinte más formal y de las que podríamos esperar meros párrafos informativos. Siempre hay un resquicio por el que surge el Julio más Julio, ese cronopio melancólico y sorprendido por el mundo.
Estas cartas que él consideraba descuidadas, improvisadas, poco literarias, trasmiten todo eso pero desde la mano del que inevitablemente vivía con la máquina de escribir a cuestas. Y es precisamente esa espontaneidad, ese "desorden" lo que las vuelve literatura pura. La literatura de quien la ha vivido desde niño, se entiende. El detalle más simple se tiñe de una emotividad tal que es imposible no contagiarse de esa mirada que, en esos momentos, se siente cercana, compañera.
Conocemos al Cortázar profesor en sus primeros años, destinado en pequeños pueblos que lo asfixiaban; al traductor, oficio que mantuvo durante larguísimos años y que le permitió vivir y viajar; al escritor, desde poemas de corte bastante clásico, a los cuentos que le abrieron las puertas del mundo editorial y el reto literario que se planteó con Rayuela; conocemos también al amigo, al hombre, al gigante de corazón gigante que se entristecía y se alegraba con lo más pequeño.
Lo sentí recorrer calles de distintos idiomas con ojos abiertos al arte, a la historia, a los lugares escondidos en donde se fragua la verdadera ciudad. Sentí su amor por París, sus paseos eternos y su melancolía al estar lejos; sentí su dolor por Argentina, por el vacío que se extendía entre el tumulto político. Sentí su emoción ante un libro, un poema, una película, un invento, como un niño que salta para tocar la luna. Sentí la soledad que a veces lo embargaba y la amistad más profunda que no dudaba en regalar.
Y sentí al Cortázar que lo escribía todo, al Cortázar sencillo que dudaba de su talento cuando éste se le desparramaba por cada poro. La aventura de Rayuela, su gestación a través de pinceladas dubitativas unas, rotundas otras, pero siempre seguras de que ése era el único camino: resultase lo que resultase, era "el modo", el "desarmar" lo establecido, romper para crear. Durante esas páginas me sentí un poquito como si estuviera habitando el hombro de Julio, leyendo sus apuntes a medida que se iban escribiendo, temblando con el movimiento de la máquina. Y en muchos de esos párrafos me emocioné hasta la lágrima al leer sus esperanzas, tan simples, tan de a pie...
Había tanto humor, tanta tristeza, tanta literatura y tanta, tantísima humanidad en este hombre... Su manera de mirar, de tocar las cosas y las palabras. ¿Cómo se pudo juntar tanto en una sola persona?
Escrito por Rayuela a las 19:26 2 comentarios
lunes, 2 de junio de 2008
Manías lectoras
- Jamás señalo la página de un libro doblando la esquina. ¡Sacrilegio! Y cuando las encuentro dobladas en libros de biblioteca las desdoblo.
- Nunca uso el mismo separador para dos lecturas seguidas; los voy alternando.
- Evito, también, leer dos títulos seguidos del mismo autor (con lo cual a veces debo reprimir la tentación).
- Todos mis libros llevan ex libris. Primero fue una firma (en distintas etapas), después un sello y ahora una estampa bastante más personalizada.
- Los de encuadernación más precaria y que sé que manejaré mucho los cubro con forro adhesivo.
- En los últimos tiempos y tras diversas (y funestas) experiencias el préstamo de mis libros a terceros ha quedado hiper-mega-restringido a personas de extrema confianza, verdaderas amantes de los libros (por su contenido y como objeto) y que demuestren gran cuidado. A pesar de ello, existen determinados ejemplares que no presto a nadie.
- Acostumbro subrayar o marcar aquellos pasajes que más me gustan. A lápiz, por supuesto. Pero no soporto encontrar anotaciones o subrayados en libros de biblioteca.
- Mis estanterías llevan un orden preciso en donde cada libro tiene su lugar: géneros, autores, países... Si alguien descoloca alguno lo noto nada más entrar en la habitación.
- Manía ya en desuso: antes terminaba todo libro que empezaba, por mucho que me disgustase. Por suerte ya no: llega un punto en que ya no quedan oportunidades para dar.
- Confesión: si cuando voy en tren el pasajero de al lado también lee no puedo evitar lanzar miradas furtivas tratando de averiguar el título... (con disimulo, eso sí).
- Ante un libro viejo lo primero que hago es olerlo.
¿Y las tuyas, cuáles son?
Escrito por Rayuela a las 20:18 6 comentarios