viernes, 13 de junio de 2008

Casas de papel


Cuanto más leo más cuenta me doy de dónde encuentro mi lugar en los libros; hay ciertas obras que leo y me siento en casa, las absorbo en un tránsito suave, imperceptible, en donde deja de existir la frontera entre fuera y adentro. Leo sin saber que leo, no me siento tan lectora como en la mayoría de las ocasiones. Me siento otra cosa. Abro esos libros y siento calor, como cuando llegas a casa tras un largo viaje en muchas partes. Ahí te encuentras.

Hay una Literatura que me hace sentir así, al margen de la historia narrada.

En los últimos días pienso y pienso, leo y leo y me reencuentro con cosas. Algunas voluntarias y otras no tanto. Entra Cortázar con su vida y decido conocer otra vez (ésta bien) a Johnny con su "esto lo estoy tocando mañana". Entra la necesidad de revolver viejos libros, casi todos anclados en el sur. Entra una guitarra o un cuatro con tonadas incompletas pero conocidas. Entra Silvio. Cuánto tiempo, Silvio, ¿por qué? Y sigo pensando que es el momento de empezar.

Todo esto por los libros. Por algunos libros. Que abro y encuentro una casa. Una casa en donde lloro y a la que extraño, siempre extraño desde siempre. Casas que te dejan un poco hecha pelota -dicho a las claras, perdón- pero que son tu casa. Y las quieres.

2 comentarios:

Veronika Mortissandi dijo...

Hola amiga rayuela!
¿Cómo has estado?. Pasé algunos días ausente de internet, pero aquí estoy visitándote nuevamente.

No puedo decirte cuánto comparto tus palabras y sentimientos con respecto a los libros. Anoche mi mesita de luz se desbordaba y caían los libros en cascada hasta la cama. Creo que me quedé dormida abrazada a uno de ellos, tuve por eso, dulces sueños.

Saludos!

Rayuela dijo...

Por estas cosas me cuesta tanto, tantísimo entender a quienes dicen que leer es "aburrido". ¡Hay lecturas para todos!

Saludos y un gusto volver a leerte.

 
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