miércoles, 1 de octubre de 2008

El libro de las ilusiones, Paul Auster


El libro de las ilusiones
(The book of illusions)
Paul Auster
Anagrama, Compactos
ISBN: 978-84-339-6812-8
344 págs.

Sinopsis: "David Zimmer, un escritor y profesor de literatura, se pasa los días bebiendo y cavilando sobre el minuto aquel en que su mujer y sus hijos todavía no habían subido al avión que estalló. Una noche, mirando la televisión, y por primera vez tras seis meses, algo lo hace reír. El causante es Hector Mann, uno de los últimos cómicos del cine mudo. Zimmer descubre que aún que todavía quiere vivir. Comenzará entonces a escribir un libro sobre Mann, un joven y enigmático cómico nacido en Argentina, que hace sesenta años se desvaneció sin dejar rastro. Después de publicar el libro, Zimmer recibe una carta de una mujer que afirma ser la esposa de Mann, y le sugiere que los visite a ella y a su marido en Nuevo México."

Paul Auster recibió el Premio Libro del Año 2003 otorgado por el Gremio de Libreros de Madrid por esta novela.

Auster es uno de esos escritores que me han recomendado hasta la saciedad y que, a pesar de los elogios, no lograba despertar mi interés, ni siquiera con este tan alabado Libro de las ilusiones. Sin embargo, el azar bibliotecario -nunca mejor invocado, al ser uno de los temas recurrentes del autor- hizo que cayera en mis manos en el momento propicio: los días previos a un viaje en tren. Así que lo empecé a 250 km de casa y volví con él en el camino de regreso.

Cual sería mi sorpresa al comprobar que con las primeras páginas me hallaba completamente enganchada a la historia. Mientras las iba leyendo no dejaba de pensar por lo bajito: "vaya... no puedo creer que me esté gustando tanto..." Me sentía en verdad contenta y dispuesta a enarbolar con felicidad mi mala intuición. Pero resulta que a medida fui avanzando, el interés se fue desinflando, hasta el punto de que las últimas páginas las leí más por inercia que por auténtico fervor literario.

Por un lado, las detalladas descripciones de las películas de Mann me aburrieron y ralentizaron el ritmo; fueron pasajes en donde mi mente se dispersaba sin lograr detenerse en lo escrito. Disfruté con el comienzo -el nacimiento del interés de David-, con los primeros contactos a la distancia con Frieda y la propia historia de Héctor relatada por Alma. Pero todo empezó a ir cuesta abajo en el momento en que Alma y Héctor intiman y, sobre todo, cuando llegan a Tierra del Sueño. No pongo objeciones al desenlace, y confieso que sentí una rabia tremenda ante la actitud -por otro lado, con claros motivos- de Frieda, pero me quedé con un ligero sabor a decepción en los ojos.

El balance general es que no ha sido en absoluto una mala lectura, de hecho durante cierto tiempo me resultó muy buena e interesante, pero fue perdiendo fuelle hasta alcanzar un nivel vulgar, de mero entretenimiento comercial. Una lástima porque el arranque me tenía en ascuas.

No obstante, sí tengo curiosidad por leer algo más de Auster. Supongo que la tan laureada Trilogía de Nueva York.

9 comentarios:

LEOFUMOPIO dijo...

A mi el libro de las ilusiones me gusto muchísimo. En el fondo siento un especial placer por toda la obra de Auster. Nunca pensé que un libro de Auster no me iba a gustar hasta que leí viajes por mi scritorium y más que enojado, quede desilusionado, por creía que iba a aplaudir cualquier texto que me pusieran en frente y que llevara la firma Auster.

De todos formas mi admiración por Auster va durar hasta que la muerte nos separe.

Pd: Y el viaje que tal todo bien?

Rayuela dijo...

Todavía tengo pendiente mi reencuentro con Auster. Me animo y no me animo, me atrae pero intuyo decepción... ¿Leerás el que acaba de publicar, pues? Hace semanas que ocupa las vidrieras de todas las librerías.

¡Saludos, Leo!

P.D: El viaje fue hace mucho tiempo y era un trayecto común un par de veces al mes. Hoy mis viajes -en dirección inversa- son en coche y no en tren, ¡lo cual me impide leer! Es una reseña antigua que ahora rescato (la táctica cuando hay poco tiempo o poco ánimo).

mariano skan dijo...

La trilogía de New York está copada, tiene un giro freak, mecha autores de la tradición literaria yanky y da una vuelta de tuerca al género policial. También me gustó mucho El palacio de la luna, para mi una digna novela juvenil con pimienta y sal.

Muchos lectores de Auster han tenido esa misma sensación que vos describís, mezcla de encanto y decepción.


animate, saludos

Ojaral dijo...

a mí Auster me parece un invento de Herralde. En Leviatán, por ej., los personajes parecen de cartón. Me pasa lo mismo con DeLillo. Culpa de los traductores, tal vez.
Saludos.

Bárbara dijo...

A mi Auster mucho no me gusta y no creo que vuelva a leerlo, leí la Trilogía de Nueva York y El palacio de la luna, y cuando todo lo que uno sospecha que va a coincidir empieza a hacerlo me pongo nerviosa, me resulta "demasiado literario". Quizás sea, como dicen, decepción al encontrar que estas historias cierran dentro de la novela
Saludos.

Humanoide dijo...

para mi auster es como parte de mi familia, le perdono todo lo malo de su literatura, porque lo quiero.

No me puedo enojar con él, sencillamente.

Me parece que sus libros son tirando a mediocres, pero, no obstante, nunca podría dejar de recomendar su lectura.

En mi opinión, el único que verdaderamente me conmueve todavía hoy es "la música del azar", por lo demás, creo que está más cercano a la literatura juvenil que otra cosa.

La triologia es muy buena, también.
Y otro de mis favoritos: Mr. Vertigo.

En fin, yo lo quiero al tio auster, aunque a veces sea de cuarta.

Un saludo.

Raúl dijo...

He leído profusamente la obra de Auster. Absolutamente recomendable aunque algunas de sus obras estén sobredimensionadas.

Verónika Mortissandi dijo...

Yo, en este preciso momento, estoy retomando la lectura de "El país de las últimas cosas".Es mi primer libro de Auster, así que sería muy aventurado de mi parte emitir juicio.
Llevaba mucho tiempo leyendo recomendaciones sobre este autor.

Recuerdo, incluso, un vendedor entusiasta de una librería de cadena (joven, estudiante de filosofía y letras, cansado de vender bestsellers de autoayuda a señoras de cuarenta y pico...); digo entusiasta, porque se entusiasmó cuando le pedí su recomendación (no debe sucederle muy seguido). Cuando le comenté autores y libros que me habían gustado, me recomendó a Paul Auster enfáticamente. Será cuestión de no ser escéptica(quiero creer que me le recomendó pensando en mi lectura y no, en la invitación a tomar algo que estaba elaborando).

¡Saludos!

Rayuela dijo...

La opinión general sobre Auster se suele dividir entre los que lo adoran y los que lo consideran notablemente sobrevalorado. Lo he comprobado en otras ocaciones y parece que es una constante...

Reitero mi interés con distancia: tengo ganas de ahondar algo más en su obra pero, lo confieso, lo tengo en un horizonte de lectura más ligera :S.

¡Saludos a todos y gracias por vuestros comentarios!

 
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