lunes, 19 de enero de 2009

Lo que aprendí de Poe

Hasta la palabra más tierna, más blanda, más destinada a la caricia puede erizarme el cabello: gato. Esa bola peluda y suave que ronronea panza arriba ya no es más un bichito inocente, ya no es gato con botas, valeroso y caballero. No. Tras Poe, sólo puedo temer a gato. Sé que me perseguirá más allá de la muerte, con sus uñas y sus huella sigilosas. No permitirá un error. Gato estará siempre ahí para recordar mis malos pasos, para arañar cada falta y manipular el destino.

Las máscaras, al final, develan el rostro. Sea el de la muerte, el de la vida, o el de la extraña conjunción de ambas. ¿De qué nos sirve el escondite y el disfraz? La máscara baila con su rubor malicioso, nos envuelve la cintura y sentimos ulular el tiempo con sabor a tierra.

El corazón, ah, el corazón. Le enseñamos a mentir, a ganar la astucia necesaria para ocultar a la máscara y a gato. Le damos cuerda como a un reloj para habituarlo a nuestro gobierno. Lo sepultamos bajo la sangre, los músculos, la piel. ¿Cómo va a poder hablar bajo tanta sepultura? Pero el corazón acompasa siempre la verdad con su latido de metrónomo, tic-tac, tic-tac, tic-tac…

Ahora temo a gato, a la máscara y al corazón. Siento unas alas negras y protejo mis ojos. Temo soñar. Temo despertar y no diferenciar la fantasía de la realidad, temo amar hasta el delirio y perder el control de mis sentidos. Siento repulsión al recordar el saquito con mis dientes de leche y el deseo supersticioso de aferrarme a un escarabajo maldito. Temo desplomarme como una casa vieja, enterrarme viva y sentir la suavidad de gato. Temo que el corazón me delate, con mis males, con mis miedos, con mis sombras. Tic-tac, tic-tac, tic-tac…
En el doscientos aniversario de Edgar Allan Poe
(19 de enero 1809-7 de octubre de 1849)

7 comentarios:

Magnolia de Acero dijo...

Un texto estupendo, Rayuela.Un abrazo fuerte.

Anónimo dijo...

Pos David, que es alérgico...
A mi también me ha dado mal rollito sólo de pensarlo...
Me ha encantado, nena.

Carol

Rayuela dijo...

¡Gracias, chicas! ;)

Raúl dijo...

Al hilo de esta entrada, decirte; que he recuperado (no sabía dónde lo tenía) una recopilación de cuentos humorísticos del gran Poe, que no tienen nada que envidiar al resto de su obra, mucho más conocida. Recomendados, quedan.

Rayuela dijo...

¿El título? ¡No he leído nada humorístico de Poe!

Raúl dijo...

A ver si mañana me acuerdo y te aporto más datos, como el del nombre de la editorial. Si no recuerdo mal, la recopilación que tengo yo lleva por nombre, simplemente, el de "Cuentos humorísticos de Edgar Alla Poe.

Raúl dijo...

También lo he encontrado (buscando en la red) con el título de Relatos Cómicos.
En este enlace, se puede hasta descarga gratuitamente: http://es.geocities.com/biblio_e_poe/comicos.doc

 
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