lunes, 8 de septiembre de 2008
El placer del libro (II)
Escrito por Rayuela a las 20:09 2 comentarios
viernes, 5 de septiembre de 2008
Palinuro de México, Fernando del Paso
Palinuro de México
Fernando del Paso
Alfaguara
ISBN: 84-204-2108-1
730 páginas
Premio de Novela México 1975
Premio Rómulo Gallegos 1982Ésta no es una obra de ficción.
La razón por la cual algunos
de sus personajes prodrían parecerse
a personas de la vida real,
es la misma por la cual algunas
personas de la vida real parecen
personajes de novela.
Nadie, por lo tanto, tiene derecho
a sentirse incluido en este libro.
Nadie, tampoco, a sentirse excluido.Fernando del Paso
Se fue a casa conmigo y allí se quedó algunos meses, con renovaciones y devoluciones por horas de por medio. Lo leí con lentitud, a veces abandonándolo durante días y poniéndole candado; otras veces lo leí marcando las páginas con carcajadas que las desordenaban; lo leí confundida por una vigilia mal llevada, ¿estaba yo soñando o era el libro el que soñaba?; lo leí odiándolo un poquito; lo leí dando las gracias a esa biblioteca, a esa estantería, a ese juego de “encontrar por sorpresa”; lo leí mientras me comía la belleza por adentro; lo leí comprendiendo, de nuevo, que la palabra es un regalo; lo leí ofendida de no haberlo conocido antes, de que otros no lo conocieran; lo leí, casi todo el tiempo, aturdida por la perfecta consonancia de destreza y juego.
Cuando llegué al final que no es final y me obligué a devolverlo, me rompí un poco creyendo que sería muy difícil tenerlo en mi biblioteca. Pero como cuando algo me aturde y maravilla se lo cuento a medio mundo, hubo un cachito de ese mundo que lo encontró por casualidad en una librería de viejo. Procedió a esconderlo en lugar no visible y a avisarme del encuentro. Felicísima esa tarde lluviosa que corrí a hacerlo mío sin carnet de préstamo. (Según nota manuscrita con pluma, su propietario anterior, que empezaba por R, lo hizo suyo -temporalmente- un 13 de noviembre de 1994.)
¿Por qué cuento tanto del cómo lo leí y nada del qué leí? Ah, amigos, porque no se puede explicar lo que es Palinuro. No puedo decir quién es, ni siquiera cuántos son, ni lo que le pasa a lo largo de la historia que no es historia, sino vida. Es decir, pasa todo y pasa nada. Pasa que ríe, llora, se enamora, se enfurece, no entiende y comprende, está en el suelo, en la calle y en la pared, duerme, sueña, ama y desama… Y en todas esas situaciones, están las palabras, que son muchas y bailan juntas, y juegan, juegan, juegan… Y mienten. Porque a Palinuro le encanta mentir. Pero son mentiras del lenguaje que inundan los ojos.
Leer a Palinuro es como caerse por el agujero de Alicia: saltan los relojes, las teteras, el conejo blanco y los gatos invisibles. Es posible que no entendamos, pero es seguro que eso no importa. Basta con desear soñar que imaginamos.
Y… voilà! Cerramos el libro y, qué cosas, nos damos cuenta de que nos hemos quedado dentro.
Ésta es mi historia con Palinuro. Un poco de Palinuro para compartir.
Escrito por Rayuela a las 20:37 4 comentarios
jueves, 4 de septiembre de 2008
Trivia de Arte 9


Lot y sus hijas
Maestro flamenco desconocido
(atribuido a Lucas van Leyden)
1504-1530
Óleo sobre lienzo, 58 x 34 cm
Museo del Louvre, París
Escrito por Rayuela a las 11:46 19 comentarios
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Little judicious cutting
Lamento mucho decirle que lo que en [su carta] se califica de "little judicious cutting", y especialmente las "condensations" tan hábilmente llevadas a cabo por los esfuerzos conjuntos de dos editors de las ediciones española e inglesa de Américas, me parecen mutilaciones inaceptables desde todo punto de vista.Sé muy bien que mi cuento es demasiado largo para la revista. [...] un vendedor de marcos no pretenderá que un pintor suprima varios centímetros de su tela para que encaje exactamente en el modelo disponible. En este caso el marco es Américas, y si mi cuento es realmente tan digno de ser publicado como lo señala la última frase de su carta, el marco debe servir a la tela, y no viceversa. Lo contrario será, quizá, excelente periodismo; pero ya se sabe que del buen periodismo sale la mala literatura.No me crea vanidoso ni pedante. Deseo simplemente dejar constancia de que para mí un cuento no se diferencia intrínsecamente de un poema, en el sentido de que sus valores rítmicos, la estructura de la frase y el desarrollo de la acción deben cumplir sobre el lector un efecto de carácter análogo al de la poesía. [A continuación, Cortázar "amputa" un poema de T. S. Eliot para ilustrar sus palabras.][...] Personalmente, me hubiera parecido muy razonable que Ud., por razones literarias, me sugiriese cortes y condensaciones de mi cuento. Lo que me subleva, y me obliga a contestar negativamente a su carta, es que esas modificaciones provengan tan sólo de una falta de espacio.[...] Excúseme la vehemencia de esta carta, pero defiendo en ella algo que creo esencial a la definición misma de lo que debe ser un escritor. Nada podría agradarme más que la publicación de un cuento mío en Américas [...]. Deploro, pues que los términos que se me proponen me resulten inaceptables.Julio CortázarParís, 26 de octubre de 1958
Touché! Pensamos publicar el cuento íntegro en nuestro próximo número (aunque tengamos que imprimirlo en los márgenes).
Escrito por Rayuela a las 20:16 8 comentarios
martes, 2 de septiembre de 2008
Mi tiempo a través de los libros
Antes de aprender a leer, por mi casa circulaba una colección de cuentos clásicos de gran tamaño a los que siempre me he referido como "los cuentos verdes" por ser ese color el que caracterizaba su diseño; además, venían acompañados de un vinilo en donde eran recitados. Fue mi primer contacto con las historias tradicionales y probablemente también con la mentira y las ganas de leer, pues memorizaba los párrafos de cada página, ¡y los cortes de palabras!, y presumía ante mi vecino de que ya sabía leer... Recuerdo a Piel de asno, El traje nuevo del emperador, La oca de oro, Los cisnes salvajes...
En 3º o 4º de primaria (EGB) la maestra nos hacía llevar un "diario de lecturas", consistente en una carpetita a la que íbamos añadiendo fichas con cada libro leído (incluso debíamos incluir una ilustración propia sobre cada uno). Esto, además, se reflejaba en una cartulina colgada en la pared en la que figuraban nuestros nombres y, al lado, un gomet por cada lectura. El color del gomet iba en función de la cantidad de páginas y el más elevado era el azul , que dos amigas y yo conseguimos casi simultáneamente con el mismo título: La historia interminable. ¡Qué orgullo sentimos aquel día!
Recuerdo que ...
... leía Canción de Navidad en el patio del colegio, mientras mis amigas jugaban a la goma;
... y Yo, Claudio el día que fui a buscar mis calificaciones finales de 8º;
... me regalaron Crimen y castigo un sábado lluvioso que fui a ver El rey león e intenté no empezarlo antes de finalizar los exámenes (no lo conseguí);
... mi madre regresó de un viaje a Buenos Aires y me trajo, recuperados de la biblioteca familiar, El barón rampante, Cumbres borrascosas y La perla, ese olor todavía me acerca a mi primer hogar;
... llevaba en el bolsillo un ejemplar diminuto de Humillados y ofendidos durante la semana de recuperación de exámenes de 3º de BUP;
... salí estupefecta de la librería Colón cuando, por fin, conseguí La última tentación (recién reeditada) que perseguía desde hacía meses tras haber visto la película de Scorsese;
... me regalaron el Ulises el día que me quedé en casa estudiando "Latín y cultura clásica" para mis primeros exámenes universitarios, medio desesperada por apuntes ininteligibles de clases jeroglíficas (no por el latín sino por el discurso del profesor);
... leí muchos libros frente a las costas gallegas los sábados por la tarde, desafiando al viento y enchufada al walkman;
... me llevé a Rimbaud a las rocas más de una vez, lo pinté de rojo, de azul y de ceniza;
... los primeros libros que leí a mi llegada a Valencia fueron Los propios dioses, El golem y, por segunda, necesaria e imperativa vez, Rayuela (con ella terminé literalmente el 2002 y comencé el 2003, campanadas de por medio); tres lecturas magníficas;
Y podría seguir y seguir tirando del hilito... De cada etapa recuerdo mis libros como parte fundamental, porque con ellos aprendí, descubrí, conocí y, por descontado, crecí. Ellos fueron, en gran medida, impulsores de mi pensamiento, de mis decisiones, de lo que era entonces y soy ahora.
Cada libro tiene su momento, y cada momento... su libro.
Escrito por Rayuela a las 19:21 6 comentarios
jueves, 28 de agosto de 2008
Trivia de Arte 8


Hacia el oeste
Jackson Pollock
1938
Óleo sobre lienzo 38,3 x 52,7 cm
Museum of American Art. Smithsonian Institution
Escrito por Rayuela a las 11:00 26 comentarios
miércoles, 27 de agosto de 2008
Al filo... de las hojas

Un artista británico llamado Martin Frost se ha propuesto rescatar esta curiosa técnica, restaurando y recreando obras que se encontraban en mal estado. En su web podéis ver magníficos ejemplos e, incluso, vídeos.
Una vez más, los libros esconden bellísimos secretos...
Vía: Anfrix
Escrito por Rayuela a las 21:05 2 comentarios
martes, 26 de agosto de 2008
Solaris
Stanislav LemMinotauroISBN: 978-84-450-7355-1240 páginas"El astronauta Kelvin se enfrenta a una nueva modalidad de agresión, una especie de enorme inteligencia oceánica que ocupa el planeta Solaris... Éste es el punto de partida de una alegoría de la condición humana, condenada a no obtener jamás respuestas definitivas a su ansia de conocimiento."Tan sólo he procurado crear una visión de un encuentro humano con algo que estoy seguro de que existe, pero que no puede ser reducido a conceptos, ideas o imágenes humanos.
STANISLAV LEM
Soy lectora voraz pero no muy aficionada a la ciencia-ficción, por lo que cada vez que me acerco a una novela o conjunto de relatos de este género me lo pienso mucho y me tomo mi tiempo. Confieso que todo lo que he leído hasta el momento de esta categoría me ha apasionado, quizás sea porque mi desconocimiento del tema me hace optar por títulos encumbrados y más que recomendados.
A Solaris llegué por la película -la primera, dirigida por Tarkovsky (1972)-. El argumento me fascinó, su misterio, su angustia, su paisaje. En algún lugar he leído que es una "novela paisaje" y, en cierto sentido, así es. Quizás mi lectura se mezcle en la mente con las escenas del film ruso, bellísimas y sugerentes, pero es que tras haber leído la novela no concebiría sus colores y formas de otro modo. Todo queda envuelto por ese océano desconocido y asfixiante, presuntamente inteligente, inquietante a cada minuto.
Solaris es lentitud y pausa, no porque el estilo de Lem sea lento, sino porque el ambiente que allí se respira es de silencio y espacios sin reloj. Se trata de una lectura que nos sumerge en las sensaciones del personaje principal (Kris Kelvin), primero a través del desconcierto y la desesperación por encontrar respuestas, después por una aceptación sentimental de lo irreal. Todo parece onírico, entre sueño y pesadilla. Primero nos atenaza la visita misma de esas "creaciones de la memoria", luego su permanencia y continuidad, finalmente su certeza.
Solaris se teje con argumento de ciencia ficción y con reflexión moral. Intelecto y sentimiento ahora más unidos (y confundidos) que nunca, tocando la fibra más sensible del ser humano: su memoria, su imaginación, su creatividad, su afán de conocer otros mundos... sin conocerse antes a sí mismo.
Nota actual:
Las líneas anteriores fueron escritas justo después de leer la novela, hará ya unos cuatro años. Hace un par de horas terminé de ver la segunda adaptación cinematográfica, hecha en 2002 por Steven Soderbergh. El hilo argumental obviamente es el mismo, si bien hay ciertos elementos bastante diferentes; en ésta hay algún giro interesante que no recuerdo presente en la primera, pero sigo pensando que el ambiente creado en aquélla es superior en intensidad emocional y a nivel poético. Parece ser que Lem y Tarkosvky nunca se pusieron de acuerdo sobre la puesta en pantalla de Solaris: "Amputó todo el paisaje científico y en su lugar introdujo tal cantidad de extravagancias que no las puedo soportar" (Lem, 1987); "él no entendía el cine, y no lo entiende hasta el día de hoy" (Tarkovsky, 1985). Como ocurre casi siempre, cada autor realiza su propia interpretación y, por muy fiel al original que pretenda ser, es inevitable la transferencia de elementos personales.
Pero al margen de la indudable calidad de la novela y de las controvertidas películas, me interesa hacer hincapié en la idea principal de la historia. ¿Cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros en un planeta como Solaris? Para los que no conozcan el tema, lo resumiré en unas líneas. Solaris es un planeta en observación caracterizado por la existencia de un gigantesco oceáno en el que se presume existe inteligencia. Al poco de llegar, la tripulación comenzará a verse afectada de un modo peculiar: de algún modo, el océano contacta con cada uno extrayendo información personal de sus sueños y recuerdos. Así, el personaje central, Kelvin, es visitado por su mujer que se había suicidado años atrás. A pesar de los reiterados intentos de deshacerse de ella, tras cada sueño, regresa, sin saber casi quién es, sin entender nada. Es producto de la memoria de Kelvin, un producto perfectamente material, que piensa y siente.
La verdad es que no podría afirmar qué angustia es mayor: si la de él, que intuye lo que ocurre y se debate entre el mundo real y el creado por Solaris, o la de ella, que es consciente de no ser auténtica, con recuerdos vacíos de sensación.
¿Qué seríamos capaces de hacer para que se cumpliera nuestro deseo más anhelado? ¿Preferiríamos verlo cumplido, aunque de forma "irreal", renunciando a todo lo demás? Quizás en un primer momento sea fácil pensar: renuncio a lo irreal, prefiero lo que tengo ahora, completo y vivo, y no un "algo etéreo" formado por recuerdos. Pero si ese deseo es tan fuerte, si el vínculo emocional es tan profundo, ¿cómo rechazar lo que amamos tanto (por ejemplo, una persona), aunque no sea exactamente igual a lo que fue? ¿Razón contra emoción?
Escrito por Rayuela a las 12:07 5 comentarios
lunes, 25 de agosto de 2008
¿Cuánto cuesta vender un libro?
Escrito por Rayuela a las 10:53 0 comentarios
sábado, 23 de agosto de 2008
El doble en la literatura
"El del doppelgänger -literalmente "doble que camina"- es pues uno más de los mitos engendrados por la idea de dualidad con la que el hombre percibe su entorno. Todo tiene su antónimo: el día en la noche, el fuego en el agua, la vida en la muerte. Aunque la realidad es percibida a través de una infinita gama de matices, por lo general se la suele dividir en dos grandes grupos antónimos representados en las nociones de luz y oscuridad, bondad y maldad. Mi antónimo es mi doppelgänger." (Jorge Gómez Jiménez, "Yo y mi otro yo")
Desde hace un tiempo el tema del doble en la literatura anda rondando, intrigando, duplicando y multiplicando mis inquietudes. Según la Wikipedia "Doppelgänger es el vocablo alemán para el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa "doble", y gänger, traducida como "andante". Su forma más antigua, acuñada por el novelista Jean Paul en 1796, es Doppeltgänger, 'el que camina al lado'. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al "gemelo malvado" o al fenómeno de la bilocación".
El tema ha sido tratado desde muy diversas perspectivas, y las variaciones literarias son infinitas, hasta el punto de emerger bajo figuras que en un primer momento no reconocemos como dobles. Desdoblamientos (Jeckyll/Hyde), dobles idénticos ("Willian Wilson"), el caso de Orlando (sobre el que escribió Virginia Woolf), anfitriones y disfraces (Zeus en la mitología griega)..., son numerosísimos los autores que se han vistos tentados por el tema y lo han tratado en cuentos y novelas. Aquí menciono aquellas novelas o cuentos que he leído sobre "los dobles".
FEDOR DOSTOIEVSKI:
El doble: Es una tragedia grotesca protagonizada por un personaje un tanto patético -como tantos de este autor- que un buen día se encuentra frente a frente consigo mismo, su nombre y apellido, trabajo y domicilio, pero con el incómodo hecho de que su "otro yo" gana favores que a él le niegan.
GUSTAV MEYRINK: Entre sus obras son habituales los temas del doble, el sueño como puerta a otra dimensión y las tradiciones folclóricas europeas. Estaba muy influido por la cábala, la alquimia y el pensamiento oriental y, de hecho, se dedicó a las ciencias ocultas.
El golem
La noche de Walpurgis: repleta de elementos extraños y fenómenos curiosos, entre ellos el desdoblamiento de uno de los personajes.
E.T.A. HOFFMANN:
Los elixires del diablo: Un curioso doble -a veces con genealogía confusa- de un monje capuchino de pasado turbulento y demarcador.
"El hombre de arena" , "Los dobles" y "La promesa".
R. L. STEVENSON: El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde
HENRY JAMES: "El rincón feliz". Aquí pueden leer un interesante análisis del cuento: "El doble como recurso literario".
GIOVANNI PAPINI: "Dos imágenes en un estanque"
EDGAR ALLAN POE: "William Wilson" , "Morella".
STANISLAV LEM: Solaris.
ITALO CALVINO: El vizconde demediado: Un vizconde partido en dos, con sus dos mitades deambulando por los bosques y ciudades, "el lado bueno" y "el lado malo" que, en el fondo, son la misma persona. Se escinden, al principio de forma pura, lo mejor y lo peor del personaje (del hombre), para terminar mezclándose otra vez entre las sombras y perfiles.
JOSÉ SARAMAGO: El hombre duplicado.
MARIO BENEDETTI: "El otro yo".
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ: "Diálogo del espejo": Me ha resultado muy interesante, sobre todo cómo narra ese reflejo y concienciación a través del espejo -los espejos dan mucho juego, ya nos lo enseñó, entre otros, Borges-: esa contraposición-igualación entre sí mismo y el reflejado en el espejo, su hermano gemelo.
CARLOS FUENTES: "Chac Mool", Aura.
JULIO CORTÁZAR: "Lejana", "La noche boca arriba", "Axolotl", "El otro cielo" , "Las armas secretas" y, por supuesto, Rayuela (Traveler es el doppelgänger de Oliveira; como curiosidad, en la novela se menciona al golem (¡y yo justo hacía una semana que me había leído la obra de Meyrink! ésas son algunas de las pequeñas casualidades que me encantan).
ADOLFO BIOY CASARES:
La invención de Morel
"La trama celeste": sobre la existencia de mundos paralelos.
JORGE LUIS BORGES:
"Borges y el tema del doble", Carlos Yusti
"Las ruinas circulares": narra la historia de un mago que decide soñar a un hombre y darle realidad. Fabuloso final...
"El inmortal": su protagonista participa a través de los siglos de diversas personalidades. Una profusión de identidades que acaban anulando la personalidad.
"La muerte y la brújula": Un policía de nombre Lönrot persigue a un curioso asesino llamado Red Scharlach; sin embargo, el perseguidor termina siendo atrapado por el perseguido. Lönrot es cazado por el "otro", que no es sino un desdoblamiento de su propia personalidad...
"Borges y yo" , "El otro" , "Los espejos velados".
Escrito por Rayuela a las 19:47 6 comentarios



