Hace unos meses estuve sumergida en el primer tomo de las Cartas de Julio Cortázar -sin duda mi mayor placer literario del año- y, como no podía ser de otro modo, terminó manoseadísimo y muy subrayado. Entre las páginas señaladas, hubo una que me causó risa por lo acertada y justa que era. Se trataba de una respuesta a Kathleen Walker, directora de la revista Américas, sobre la propuesta de ésta de publicar el relato "Casa tomada" pero "condensándolo por falta de espacio". Aquí transcribo los párrafos más llamativos:
Lamento mucho decirle que lo que en [su carta] se califica de "little judicious cutting", y especialmente las "condensations" tan hábilmente llevadas a cabo por los esfuerzos conjuntos de dos editors de las ediciones española e inglesa de Américas, me parecen mutilaciones inaceptables desde todo punto de vista.Sé muy bien que mi cuento es demasiado largo para la revista. [...] un vendedor de marcos no pretenderá que un pintor suprima varios centímetros de su tela para que encaje exactamente en el modelo disponible. En este caso el marco es Américas, y si mi cuento es realmente tan digno de ser publicado como lo señala la última frase de su carta, el marco debe servir a la tela, y no viceversa. Lo contrario será, quizá, excelente periodismo; pero ya se sabe que del buen periodismo sale la mala literatura.No me crea vanidoso ni pedante. Deseo simplemente dejar constancia de que para mí un cuento no se diferencia intrínsecamente de un poema, en el sentido de que sus valores rítmicos, la estructura de la frase y el desarrollo de la acción deben cumplir sobre el lector un efecto de carácter análogo al de la poesía. [A continuación, Cortázar "amputa" un poema de T. S. Eliot para ilustrar sus palabras.][...] Personalmente, me hubiera parecido muy razonable que Ud., por razones literarias, me sugiriese cortes y condensaciones de mi cuento. Lo que me subleva, y me obliga a contestar negativamente a su carta, es que esas modificaciones provengan tan sólo de una falta de espacio.[...] Excúseme la vehemencia de esta carta, pero defiendo en ella algo que creo esencial a la definición misma de lo que debe ser un escritor. Nada podría agradarme más que la publicación de un cuento mío en Américas [...]. Deploro, pues que los términos que se me proponen me resulten inaceptables.Julio CortázarParís, 26 de octubre de 1958
La respuesta de la señora Walker fue:
Touché! Pensamos publicar el cuento íntegro en nuestro próximo número (aunque tengamos que imprimirlo en los márgenes).
¿Qué pensáis? ¿No es, como poco, "sorprendente" que un editor tenga esta idea sobre la literatura? Como si hubiera un esquema estricto a seguir y se pudiera sustituir y recortar con libertad la obra del autor. Lo que trae a mi memoria que hace años alguien (por suerte no recuerdo quién) me pidió que le indicara algún tipo de fórmula o receta para escribir un poema, así podría saber cuándo, cómo y en qué cantidad debía aplicar una metáfora, una aliteración y cualquier otra figura retórica... Eso es, desde luego, un caso muy extremo, pero sí es cierto que hay editores para todos los colores (quiero pensar que abundan más los que hacen honor a su oficio).








