lunes, 18 de mayo de 2009

La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. Le Guin

La mano izquierda de la oscuridad



La mano izquierda de la oscuridad
(The left hand of darkness)
Ursula K. Le Guin
Ediciones Minotauro







La luz es la mano izquierda de la oscuridad y la oscuridad la mano derecha de la luz.

La mano izquierda de la oscuridad se publicó en 1969, y fue merecedora de los premios Nebula y Hugo. Es una de las tres principales historias del llamado Ciclo Hainish o Ekumen, junto con El nombre del mundo es bosque y Los desposeídos. En 2008 Minotauro las publicó en un volumen conjunto, Los mundos de Ursula K. Le Guin, y este mes ha reeditado la que se considera la novela más emblemática de la autora, La mano izquierda de la oscuridad.

La trama gira en torno a la estancia de Genly Ai, un enviado terrestre del Ekumen, al planeta Gueden, también conocido como Invierno por atravesar una edad glaciar. El Ekumen podría definirse como una liga interplanetaria compuesta por los “mundos inhabitados” (es decir, por aquellos que no son ni los planetas conocidos ni sus colonias) cuyo propósito, en este caso, es que Gueden se una a la alianza. Por ello, Genly Ai lleva dos años en Karhide (uno de los dos reinos más importantes de Gueden) esperando una audiencia con el rey. Cuando llega el momento, todo apunta a que el rey no goza de un juicio sano, ve al Enviado como una amenaza y a su primer ministro, Estraven, como ejemplo de traición.

En un intento por conseguir en otra ciudad lo que ha resultado imposible en Karhide, Genly Ai viaja a Orgoreyn, donde Estraven cumple su exilio. El rechazo de los orgotas hacia Genly provoca el reencuentro entre éste y Estraven que, a partir de este punto, deberán convivir en duras condiciones.

jueves, 14 de mayo de 2009

El piloto ciego, Giovanni Papini







El piloto ciego
(Il pilota cieco)
Giovanni Papini
Rey Lear Editores
ISBN: 978-84-92403-24-0
128 páginas


Giovanni Papini (Florencia, 1881-1956) fue uno de los escritores destacados de la renovación cultural italiana del siglo XX. De formación autodidacta, colaboró en diversas revistas literarias y filosóficas, cultivó el ensayo, la crítica de arte, el relato y la narración cercana a la novela. Su impecable calidad literaria fue, en muchas ocasiones, inseparable de una personalidad controvertida y polémica tras su acercamiento al fascismo. Sin embargo, como confiesa Alicia Mariño en el prólogo de este volumen, Papini es hoy “un autor injustamente olvidado”.

Su primer texto narrativo fue Lo trágico cotidiano (1906), integrado por veintiséis cuentos. A partir de 1914 abandonó el género del relato y sus escritos adoptaron la forma de prosas fragmentarias. Empeñado en promover la renovación literaria en Italia, inició la ardua tarea de escribir una Historia de la Literatura Italiana, de la que sólo llegó a publicar el primer volumen (que dedicó a Benito Mussolini). Fue nombrado académico y presidió el Instituto de Estudios sobre el Renacimiento de Florencia, ciudad en la que también fundó la revista Rinascita.

Tras la Primera Guerra Mundial se convirtió al catolicismo y comenzó a escribir diversos textos de carácter religioso (Historia de Cristo, Cartas del Papa Celestino VI, El Juicio Universal o la discutida El Diablo).

El piloto ciego se publicó en 1909; en la segunda edición de 1913 Papini sustituyó los cuatro cuentos finales por otros cuentos escritos más tarde. Desde entonces, esta segunda versión es la que se considera legítima y es la que ahora publica Rey Lear en traducción de Paloma Alonso Alberti.

martes, 5 de mayo de 2009

La Condesa Sangrienta, de Alejandra Pizarnik




La Condesa Sangrienta
Alejandra Pizarnik
Libros del Zorro
Rojo
ISBN: 978-84-92412-13-6
60 páginas





En 1971 la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972) publicó este texto sobre Erzébet Báthory, conocida como La condesa sangrienta por los crímenes atroces que se le atribuyen. Pizarnik fue una de las figuras clave de la literatura latinoamericana del siglo XX, amiga de Octavio Paz y de Julio Cortázar. Si bien cultivó sobre todo el género lírico, durante sus últimos años se adentró en la prosa y escribió más de 30 artículos y reseñas. Es precisamente este texto, que comenzó siendo una reseña para una revista literaria y terminó trascendiendo sus límites, el que se considera capital dentro de su obra en prosa; ella misma lo defendió del siguiente modo: ¿Cuál es mi estilo? Creo que el del artículo de la condesa. Insisto, una y otra vez, en la fascinación por el tema de mi nota. Nunca después volvió a sucederme algo parecido.

Pizarnik se basó en el texto escrito por Valentine Penrose (‘La Comtesse Sanglante’, 1957), que define como una suerte de vasto y hermoso poema en prosa. Lo cierto es que la argentina, que tanto admiró la erudición y la poesía de Penrose, trasladó a su particular lenguaje literario lo que más le fascinó de la historia y de la narración de aquélla: la “belleza convulsa del personaje” de Erzébet. Así, es este aspecto el que adquiere el primer plano en sus páginas, y no el detalle de las atrocidades cometidas.

Erzébet Báthory (1560-1614) fue una aristócrata húngara, miembro de unas de las familias más poderosas, antiguas y adineradas de Transilvania. A los once años fue prometida al conde Ferenc Nádasdy (conocido como el Caballero Negro de Hungría por su ferocidad en la batalla), con quien se casó dos años después. La buena educación y la cultura de Erzébet sobrepasaban a la de buena parte de los hombres nobles de entonces; a todas luces, parecía ser una mujer excepcional. En 1604 Nádasdy murió por una súbita enfermedad y, a sus 44 años, la condesa se convirtió en una viuda y poderosa señora feudal. Fue a partir de entonces cuando pasó a ocupar el centro de todas las intrigas políticas, pero sin la protección de un ejército.

viernes, 24 de abril de 2009

El Día del Libro 2009

Forges lo vio así en El País:


Y yo viví así mi Sant Jordi:



martes, 21 de abril de 2009

Lo infraordinario, Georges Perec

Lo infraordinario





Lo infraordinario
Georges Perec
Impedimenta
128 páginas




Lo que realmente ocurre, lo que vivimos, lo demás, todo lo demás, ¿dónde está? Lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual, ¿cómo dar cuenta de ello, cómo interrogarlo, cómo describirlo?

La respuesta que da Georges Perec a esta cuestión es así de simple: “interrogar a lo habitual”. Es decir, fijarnos en todo aquello que, debido a la cotidianidad, hace mucho tiempo que dejó de sorprendernos. Cosas pequeñas, insignificantes, tan sutiles que rara vez les concedemos atención. No interesan los grandes titulares de los periódicos, esas noticias que todos vociferan por igual, sino el día a día que se calla. Lo infraordinario.

Para Italo Calvino, Perec fue una de las personalidades literarias más singulares del mundo, al punto de que no se parece a nadie en absoluto, muestra de lo cual es prácticamente cualquier texto de su autoría. En ‘Notas sobre lo que busco’ Perec señaló los que eran los cuatro polos de su escritura: “el mundo que me rodea, mi propia historia, el lenguaje, la ficción”. Queda patente en su primera novela, ‘Las cosas’, en su obra cumbre, ‘La vida, instrucciones de uso’ y, de forma clara, también en ‘Lo infraordinario’. El recuerdo y la enumeración de objetos, datos, cosas, conforman la historia de sus personajes y del propio autor. A medias entre realidad y ficción, entre juegos de palabras y hondas reflexiones es el modo por el que Perec se expresa y construye.


martes, 14 de abril de 2009

Los desposeídos, Ursula K. Le Guin

Los desposeídos





Los desposeídos
(The Dispossessed)

Ursula K. Le Guin
Ediciones Minotauro



Los desposeídos: una utopía ambigua se publicó en 1974 y, un año después, recibió los Premios Hugo y Nebula. Es una de las tres novelas principales del conocido como Ciclo Hainish o Ekumen, junto con El nombre del mundo es bosque y La mano izquierda de la oscuridad, que Minotauro ha publicado recientemente en un volumen conjunto: Los mundos de Ursula K. Le Guin.

El científico y filósofo Shevek, originario de Anarres, un planeta aislado y anarquista, emprende un insólito viaje al planeta madre Urras, con el objetivo de avanzar en la teoría que permita la construcción de un “ansible”, es decir, un dispositivo de comunicación entre planetas que supere las barreras físicas del tiempo y el espacio. (Aunque Los desposeídos es la quinta novela que Le Guin escribió sobre el Ciclo Hainish, cronológicamente se sitúa en primer lugar ya que en ella el ansible todavía está en su fase inicial.) En el mundo imaginado por Le Guin, que podríamos situar hacia el 2300, el tiempo es entendido de forma mucho más compleja que la nuestra. No tiene sólo implicaciones físicas y matemáticas, sino también filosóficas y éticas.

viernes, 3 de abril de 2009

Cuentos desde el Reino Peligroso, J.R.R. Tolkien

Cuentos desde el Reino Peligroso







Cuentos desde el Reino Peligroso
J.R.R.Tolkien
Ediciones Minotauro
ISBN: 978-84-450-7734-4
400 páginas


Fantasía es una tierra peligrosa, con trampas para los incautos y mazmorras para los temerarios. Fantasía no puede quedar atrapada en una red de palabras; porque una de sus cualidades es la de ser indescriptible, aunque no imperceptible.

Hacía años que no leía a Tolkien, de quien, confieso, hasta ahora sólo conocía su obra más importante (El Señor de los Anillos) y sus “anexos” (El Hobbit y El Silmarillion). Me enfrenté a estos Cuentos desde el Reino Peligroso con cierto temor a encontrarme con textos de calidad e interés muy inferior a los mencionados que, en cada nueva lectura, sigo encontrando maravillosos. Sin embargo, se trata de una curiosa y acertada selección de cinco relatos y una conferencia que nos ofrecen una visión bastante ajustada de la evolución de Tolkien como escritor de textos fantásticos. Para broche, el volumen se completa con las siempre bellísimas ilustraciones de Alan Lee, también autor del epílogo.

Eso sí, admito que me salté las normas derivadas del índice y comencé la lectura por el final, es decir, por la conferencia titulada ‘Sobre los cuentos de hadas’ que Tolkien impartió en 1939. Ya sólo por ella vale la pena el libro. No me arrepiento de mi “trampa”, pues me permitió apreciar los textos bajo una perspectiva global, valorarlos dentro de la trayectoria del autor.

Tras haber concluido el libro me doy cuenta de que mi favoritismo hacia un relato u otro sigue exactamente el orden marcado, que no es más que el orden “evolutivo” de la propia literatura de Tolkien.

viernes, 27 de marzo de 2009

El nombre del mundo es bosque, Ursula K. Le Guin

El nombre del mundo es bosque





El nombre del mundo es bosque
(The word for world is forest)
Ursula K. Le Guin
Minotauro



El nombre del mundo es bosque se publicó en 1976, aunque está basada en una novella que Ursula K. Le Guin escribió en 1972 y que mereció el Premio Hugo. Forma parte de lo que se conoce como el Ciclo Hainish o Ekumen. A pesar de que la autora niega la existencia real de una saga (como sí se confirma en las novelas de Terramar), es indudable que todas las historias que se enmarcan en dicho ciclo tienen elementos comunes.

Tres de las principales historias ambientadas en este ciclo son La mano izquierda de la oscuridad (1969), Los desposeídos (1974) y El nombre del mundo es bosque (publicada en tercer lugar pero cuya creación la sitúa en segundo puesto), que hace un año Minotauro publicó en un volumen conjunto, Los mundos de Ursula K. Le Guin.

La ciencia-ficción de Le Guin se caracteriza por su interés en las ciencias sociales; así, aunque las historias estén situadas en mundos imaginarios, todas están empapadas de reflexiones antropológicas y sociológicas, en donde la cultura, la identidad sexual, el feminismo y la ecología son temas fundamentales.

En el universo Hainish conviven diferentes razas descendientes de una civilización humanoide ancestral que habitaba el planeta Hain y que colonizó numerosos planetas, incluido la Tierra. Si bien la mayoría de las razas resultantes son similares a la humana, la ingeniería genética provocó importantes modificaciones; en el momento actual cada colonia actúa en solitario, olvidando el resto de mundos afines. Las historias de este ciclo se centran en los esfuerzos por restablecer la civilización a escala galáctica mediantes viajes interestelares y la utilización del “ansible”, que permite la comunicación instantánea a pesar de los años-luz de distancia. Para ello, en una primera fase se crea la Liga de los Mundos, formada por nueve planetas conocidos y sus colonias; mientras en la segunda fase (que empieza en La mano izquierda de la oscuridad), los ochenta planetas restantes se unen en el Ekumen (“el mundo inhabitado”).

viernes, 27 de febrero de 2009

[Algo para compartir] Jacek Yerka

Mi último descubrimiento del mundo de la ilustración llegó esta mañana a través del correo electrónico, y conociendo mi debilidad por el surrealismo era obvio que me encantaría...

Se trata del artista polaco Jacek Yerka (1952). Muy en la línea de Daniel Merriam, con un toque a lo Magritte y otro a lo Escher.

No me importaría nada visitar esos mundos...


jueves, 26 de febrero de 2009

Grandes acontecimientos lectores

El pequeño vampiro lee1. En el comienzo fue leer y escribir. Por mis padres sé que mi ilusión por comenzar la escuela descansaba en este aprendizaje; también en ello se concentró mi primera decepción estudiantil, ya que el primer día salí muy frustrada y todavía sin ese conocimiento que tanto ansiaba poseer. Luego vinieron las clases monográficas de vocales y consonantes, las mamás que mimaban y las hojas de cuaderno abarrotadas de repeticiones.

2. Años después (ya en la época de los dictados) recuerdo dos grandes acontecimientos en relación a los inicios de la lectura/escritura. El primero fue el reparto masivo de bolígrafos, ¡los sustitutos de los lápices! Ese día nos sentimos adultos: el paso del grafito a la tinta significaba una responsabilidad que nos orgullecía y atemorizaba por igual. Lo escrito, escrito quedaba. Testimonio permanente, imborrable (no se engañen: las gomas de borrar tinta anulan el error mediante el agujero, y el tippex lo hace mediante la huella blanca). La tinta nos decía que éramos mayores, se nos dotaba de un arma poderosa con la que encarar el futuro de ahí en adelante.

3. El segundo fue el momento en que la maestra anunció que debíamos escribir… “algo”, algo denso y largo, algo que saliera de nosotros. El trabajo pasaba de ser el de copiar al de redactar; ahora eran nuestras palabras las que dirigían el bolígrafo. Recuerdo con claridad lo mucho que deseaba escribir sin copiar, era otra nueva responsabilidad que me sumaba años. Adoraba las redacciones de tema libre.

4. Entre estos grandes acontecimientos rescato también las lecturas compartidas durante la infancia, el intercambio de libros entre los amigos (es por eso que son contadas las colecciones completas que llegué a tener de las novelas en serie). El pequeño vampiro, Los cinco, Santa Clara… Y cómo nos apropiábamos de los personajes en los recreos.

5.La incertidumbre de “escoger las lecturas”, de crear mi propia guía literaria. Bien mirado puede resultar algo absurdo, pero muchas veces me pregunté cómo sabría (si es que algún día lo lograba) distinguir la buena de la mala literatura, cómo averiguaría mi camino a seguir dentro de la lectura. Durante la infancia intervenían manos ajenas de forma muy directa y el colegio era un hervidero de modas; es cierto que desde pequeña me ha gustado acudir a las librerías y escoger, pero por algún motivo consideraba que esa elección carecía de verdadero peso. Miraba hacia adelante y me preguntaba qué libros me aguardarían en mi vida adulta, cómo y con qué capacidad recaería en ellos. ¿Sería capaz, alguna vez, de definir mis gustos? Sin saberlo, esos gustos ya se estaban formando entonces, pasito a pasito, a través de lecturas cada vez más complejas, más variadas.

6. Aturullarme en una biblioteca, espiar con mayor o menor disimulo (ejem) las librerías en casas ajenas, sentir que he leído poco y que mis libros son escasos, notar el latido rápido ante un descubrimiento literario, arrugarme internamente ante la desesperación de conseguir determinado título (ese deseo brutal de posesión), repetir una lectura, subrayar una frase. Abrir un libro.

 
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